es » Historia

Era el 1996. Era sábado 10 de Agosto. Una mañana lindísima, llena de sol, llena de vida, en que se podía respirar un aire lleno de alegría. Nuestras hijas, Rossana de seis años, Angela de tres y Naomi de uno y medio, se habían levantado felizes porque ese día habríamos ido con toda familia y amigos a un pique-nique encima del Monte Faito.

Cada año, en verano, al final de la escuela dominical por niños, algo parecido a catecismo, nuestra comunidad cristiana de pertenencia, organizaba una jornada de juegos y de recreo en cima del Monte Faito en Vico Equense (Nápoles), non muy lejos de nuestra vivienda (ne nuestro balcón el único panorama que se ve es el Monte Faito).

Por fin todo estaba listo e a eso de las 10-10,30, subimos con nuestro coche hacia la montaña hasta llegar al lugar en cuestión con nuestros amigos.

Cada año íbamos al centro hípico de Faito ya sin usar por su espacio bien organizado por un pique-nique muy tranquilo. Lastimadamente, ese 10 de Agosto de 1996 el sitio había estado ocupado ya por muchas familias así que decidimos buscar otro sitio para estar todos juntos, sobretodo un sitio donde lo niños habrían podido jugar tranquilos y en seguridad.
Encontramos un sitio delante del centro deportivo que cabía perfectamente con nuestras exigencias.

Eramos cerca de 40 personas, entre adultos y niños.
Muy pronto, niños y chicos empezaron sus juegos con pelotas, columpio, hamaca, tiro a la cuerda, balones, karaoke, mientras los otros arreglaban unas mesas para la comida o limpiaban alrededor.

La mañana transcurría entre divertimiento y despreocupación.
Hacia el mediodía los niños más pequeños, incluso Angela, almorzaron, mientras los mayores jugaban al fútbol.

A eso de las 13, mientras todos comíamos, Angela preguntó al padre (Catello) si podía subir al hamaca. Catello le dijo que sí, pero más tarde. Despues haber comido una ensalada de arroz, Catello preguntó a su mujer Maria, madre de Angela, si había algo más de comer y si Angela había terminado de comer ya. Maria contestó que iba a arreglar un bocadillo y que sí, Angela había comido ya, aunque podía preguntarle si quería algo más. En ese momento me dì la vuelta y llamé a Angela porque sabía que ella estaba detras de mi, en efecto había hablado con ella hasta unos momentos antes, pero me di cuenta de que Angela no estaba detras de mi, Angela ya non estaba allí, era como desaparecida en momentos. Mientras tanto miraba alrededor esperando verla, Maria me pidió como
quería el bocadillo, yo contesté: pero que bocadillo...yo no veo más a Angela...


LAS BUSQUEDAS ENCIMA DEL MONTE FAITO

Despues de haber oído esas palabras, todos empezaron a buscar a Angela. Minutos despues non dimos cuenta de que no lograbámos encontrarla, así que llamamos a los Carabinieri de Vico Equense (una patrulla había estado estacionando unos minutos antes a la entrada del centro deportivo a unos 500 metros de nosotros).

En dos oras y menos aún, el sitio se llenó de personas buscando a Angela y antes que el sol se pusiera, también los militares fueron al lado de Carabinieri, Policia, Bomberos, Alguaciles, Guardia de Finanza, Protección Civil, voluntarios del Faito, para la búsquedas.
Nos quedamos allí cuatro días y cuatro noches para buscar a Angela
y nos fuimos solamente cuando tuvimos la certeza que Angela ya non estaba sobre el monte (alguien se la había llevado de ahi desde el principio).

Por cuatro días se usaron todos los medios disponibles en 1996. Pronto llegaron las unidades cinófilas, un helicóptero militar con un aparate muy sofisticado con rayos infrarrojos para la determinación de cada cuerpo en movimiento durante la noche mientras por la noche se utilizaron también unos caballos para individuar cada cuerpo entre tinieblas, perros zorros con su olfato capazes de advertir un cuerpo hasta dos metros bajo el suelo. Se pidió y se obtuvo el intervención de espeleólogos y escaladores de montañas para excluir un alejamiento así como una caída accidental de Angela.
El Monte Faito lleva muchos peñascos y refugios escondidos. Se controlaron pués, hasta los pozos de recogida de agua de lluvia que en pasado fueron utilizados por la vieja pista de montar caballos con ningún resultado.
Para cuatro largos días y cuatro largas noches, el Monte Faito fue volcado como un calzetín pero de
Angela tampoco la sombra...

angela celentano